Los aceites y grasas se usan en automoción para proteger y lubricar diversas piezas. Uno de estos productos es la grasa de silicona. ¿Ya la conoces?
En el trabajo diario en el taller es necesario contar con la ayuda de numerosos productos. Selladores, limpiadores, disolventes, preparadores de superficies, lubricantes, etc. cada uno tiene sus propios usos y finalidades. Pero sobre todo, es necesario estar familiarizado con ellos y saber en qué momento debemos recurrir a su ayuda. Hoy nos vamos a detener en el ámbito de los lubricantes para conocer más sobre la grasa de silicona, un producto más que recomendable para el taller.
Los aceites y grasas son empleados en el ámbito de la automoción y en muchas otras industrias y sectores con la finalidad de lubricar piezas, engranajes, instalaciones y maquinaria en general. Dentro de las grasas podemos diferenciar diferentes tipos según los compuestos que las forman, por ejemplo las grasas sintéticas, en base a aceite mineral o las grasas de silicona, en las cuales nos vamos a detener a continuación.
La grasa de silicona es un lubricante espeso y repelente de agua cuya función principal es lubricar y proteger, por tanto debe ser capaz de formar una película lo suficientemente gruesa y resistente como para aislar las superficies metálicas o plásticas entre sí, evitando fricciones y rozamientos que puedan provocar corrosión. En la automoción se suelen utilizar para lubricar cojinetes, rodamientos, cables de bujías, componentes de los frenos, etc.
La primera grasa lubricante se comenzó a fabricar a finales del siglo XIX, utilizando para la mezcla, jabones cálcicos y líticos. Ya a mediados del siglo XX se desarrollaron las grasas líticas y poco después se desarrollaron las grasas en base a aluminio.
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Uno de los errores más habituales es tratar a los aceites lubricantes como si fueran grasas y viceversa. Sin embargo, la grasa de silicona ofrece algunas ventajas respecto a estos aceites:
- Ofrecen mayor adherencia.
- Tienen mayor poder de sellado.
- Protegen más contra las partículas de suciedad y previenen la corrosión y el desgaste.
- Ofrecen más protección frente al agua.
- Son efectivas en temperaturas más extremas (desde -40 °C hasta 200 °C).
- Absorben ruidos y vibraciones con mayor facilidad.
Hay que tener en cuenta que para elegir la grasa de silicona adecuada es necesario prestar atención a dos aspectos principales. Uno es su viscosidad, que es lo que va a determinar la protección que ofrece a las piezas en donde se aplica; el otro es su resistencia al trabajo, que indica la capacidad de la grasa para resistir tensiones y vibraciones sin ablandarse, sobre todo en caso de instalaciones móviles.
Desde nuestro blog recomendamos el producto LOCTITE LB 8104. Se trata de una grasa de color negro que ofrece una alta lubricación y protección contra la corrosión, y soporta temperaturas de más de 200 °C.
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