¿De qué manera los dispositivos para el autocuidado están ampliando la asistencia sanitaria en el hogar? Los vestibles miden los signos vitales. Los parches administran fármacos. Los dispositivos fáciles de usar empoderan a los pacientes, ya que les brindan comodidad y mejores resultados.
El siglo XXI ha sido testigo del auge constante de los dispositivos “inteligentes”. En tan solo dos décadas, el Internet de las cosas (IoT) se ha integrado en prácticamente todos los aspectos de la cultura mundial, tanto a nivel individual como en diversos sectores industriales, lo que ha dado lugar a la aparición del concepto de Industria 4.0.
La evolución constante de los propios dispositivos es el resultado de una innovación tecnológica extraordinaria, solo superada por las potentes innovaciones digitales que han dotado a los dispositivos de su carácter “inteligente”. Podríamos pasar todo el día hablando de las complejidades de esta revolución digital, pero, en su forma más sencilla, son el software y las herramientas de gestión de datos los que impulsan los dispositivos inteligentes y aprovechan su potencial en beneficio de los usuarios.
En este punto, deseo centrarme en un avance real y positivo en el ámbito de los dispositivos inteligentes, concretamente en el sector de la asistencia sanitaria, donde está proliferando el desarrollo de dispositivos médicos inteligentes y con conectividad. La gran mayoría de estos dispositivos siguen utilizándose en entornos clínicos y están contribuyendo a que el diagnóstico y el tratamiento sean más eficientes y ágiles. Además, está surgiendo un pequeño y creciente subconjunto de este tipo de dispositivos inteligentes que permite a los pacientes asumir la responsabilidad de su propio cuidado y tratamiento: los dispositivos médicos para el autocuidado.
Quizás no sea una gran sorpresa cuando se considera la aparición paralela de la tecnología vestible (FitBits, relojes inteligentes, etc.) y la explosión de los teléfonos inteligentes y sus capacidades cada vez mayores, complementadas por una multitud de aplicaciones de salud y bienestar que están disponibles gratuitamente sin importar los sistemas operativos. Estos factores, junto con la abundancia de información de salud a la que se puede tener acceso fácilmente en línea, están contribuyendo a una mayor autoconciencia en lo que respecta a la asistencia sanitaria individual y la responsabilidad personal.
En la actualidad, existen en el mercado un número significativo de dispositivos médicos inteligentes, sencillos y no invasivos, cuya presencia en el mercado va en aumento. Los dispositivos como los oxímetros de pulso, que miden la frecuencia cardíaca y los niveles de oxígeno en sangre, han registrado un aumento especialmente notable en las ventas(1) durante los últimos cinco meses como consecuencia de la pandemia mundial de COVID-19. Son una herramienta útil para muchas afecciones y permiten realizar el reporte de los resultados de forma digital a los profesionales de la asistencia sanitaria, aunque existe cierto debate sobre su utilidad en lo que respecta al coronavirus.
Otro dispositivo ampliamente disponible son los medidores de glucosa en sangre para personas con diabetes, que permiten la monitorización de los niveles de glucosa en sangre y emiten una alarma cuando estos son demasiado altos o demasiado bajos, lo que permite a los usuarios actuar con el tratamiento adecuado.
En cuanto a su funcionalidad, estos dispositivos sirven para medir y realizar la monitorización de diversos signos vitales del usuario, emitiendo alertas cuando los niveles son demasiado altos o demasiado bajos y, en algunos casos, transmitiendo los datos a profesionales de la asistencia sanitaria a través de canales digitales.
Aunque son menos comunes, cada vez hay un número mayor de dispositivos médicos inteligentes de mayor funcionalidad que pueden facilitar el tratamiento real fuera del medioambiente hospitalario o clínico. Por lo general, estos dispositivos son utilizados por pacientes con enfermedades crónicas y están siendo desarrollados por fabricantes de dispositivos médicos para controlar la dosificación y la administración de medicamentos. Estos dispositivos pueden brindar apoyo digital y físico a los pacientes que siguen tratamientos farmacológicos específicos fuera de ambientes clínicos, mediante el uso de dispositivos vestibles que monitorean la actividad y los signos vitales y administran los medicamentos en consecuencia. Todos estos datos pueden ser registrados, almacenados y objeto de monitorización por los profesionales de la asistencia sanitaria correspondientes, quienes pueden realizar los ajustes necesarios en la dosificación de forma remota mediante consultas digitales o en línea.
En lo que respecta a la innovación tecnológica, la miniaturización de estos dispositivos médicos inteligentes ha sido un factor clave para que resulten discretos para el usuario. Del mismo modo, la mejora de las interfaces de usuario también ha sido fundamental para garantizar que sean intuitivas y fáciles de usar, especialmente para los pacientes de más edad.
Estos avances están teniendo un impacto significativo en la naturaleza de la asistencia sanitaria y apuntan a un futuro en el que predominará el autocuidado y se reducirán las intervenciones clínicas invasivas, sin dejar de cumplir los requisitos de intervención de expertos cuando sea necesario. Esto puede aportar numerosas ventajas, entre ellas la reducción de los costos, que, inevitablemente, serán considerablemente más bajos en el hogar que en un hospital. Más allá de eso, sin embargo, muchas personas preferirán la autonomía que ofrece el autocuidado, bajo la supervisión de expertos. La flexibilidad que esto les brinda en su estilo de vida puede ser un factor liberador, incluso teniendo en cuenta la afección que padecen.
Otro factor que hay que tener en cuenta es el cumplimiento. Este es, como siempre, un camino que tanto los fabricantes de dispositivos médicos como las compañías de seguros deben recorrer con cautela, ya que estas últimas se centran en financiar los resultados positivos más que los tratamientos. Por lo tanto, la posibilidad de tomar el medicamento adecuado, en la dosis correcta y en el momento oportuno, mediante dispositivos inteligentes y fuera de un medioambiente clínico costoso, constituye un avance positivo.
Estoy convencido de que los dispositivos médicos inteligentes seguirán permitiendo el autocuidado de los pacientes, incluyendo la monitorización y el tratamiento de una amplia gama de enfermedades, como el cáncer, las enfermedades cardíacas y las enfermedades degenerativas como la esclerosis múltiple. Igualmente importante, creo que también harán una contribución significativa a la sensibilización y la prevención de que las enfermedades alcancen niveles crónicos al fomentar el bienestar personal a medida que aumenta la adopción. Las opciones de estilo de vida, así como los costos, serán factores significativos en las tasas de adopción.
Nos encantaría conocer su opinión sobre este tema. ¿Qué otros avances se han logrado en la monitorización remota de la salud? ¿Existen riesgos imprevistos asociados al tipo de enfoque?
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